Bienvenidos a www.hostalmirobriga.com Esperamos que le gusten lo que les ofrecemos Toda la información que les ofrecemos es , para que puedan ver in situ nuestras instalaciones Estamos situados en Ciudad Rodrigo que se muestra hoy en día con una población estimada de unos 16.000 habitantes, situada en el extremo suboccidental de la provincia de Salamanca, con una altitud media de 650 m. Limítrofe con la provincia de Cáceres y con la vecina Portugal, es cabecera de la comarca y del partido judicial que lleva su nombre. Al igual que otras muchas ciudades de nuestra región (Salamanca, Zamora, Toro...), está situada sobre un resalte de arenisca localizado en un recodo del río Águeda, que en este punto se presenta como una amplia vega fácil de vadear, permitiendo el paso en lo que algunos estudiosos han denominado "ruta natural" hacia Portugal. Esta ciudad perfectamente ceñida por su muralla, se incluye en un t¡pico paisaje provincial, conjugándose la llanura de materiales sedimentarios propios de la denominada fosa de Ciudad Rodrigo, con un aprovechamiento predominantemente agrario, y el característico paisaje de penillanura, de uso fundamentalmente ganadero, que tipifica el tan conocido paisaje adehesado del Campo Charro Salmantino. La historia y orígenes de Ciudad Rodrigo se remontan a la época prehistórica. Los asentamientos de tribus celtíberas y vetonas datan del siglo VI a. C. Eran pueblos eminentemente ganaderos, extendidos por gran parte de la provincia salmantina. A ellos se debe el antiguo nombre de Miróbriga, con el que se denominaba a la ciudad. Posteriormente, en el siglo II a. C., tuvo lugar la romanización del territorio, que se llevó a cabo de forma pacífica, puesto que los pobladores asimilaron sin resistencia la nueva cultura que les era impuesta. Los romanos permanecieron durante cuatro siglos en la zona y dejaron huellas importantes de su presencia. Desde el siglo III hasta el siglo XII, Ciudad Rodrigo se vio sumida en una época de decadencia y destrucción, pues pasó a formar parte de la extensión conocida como tierra de nadie, escenario de las invasiones árabes y cristianas. A partir del siglo XII se llevó a cabo la repoblación del territorio. En el año 1100 el conde Rodrigo González Girón, vasallo del rey Alfonso VI, arrebató la villa a los musulmanes y trajo consigo pequeños grupos de colonos procedentes del norte de la Península Ibérica y de Francia. A este personaje se debe el actual nombre de la ciudad. En 1136 fue reconquistada por los salmantinos, comandados por el obispo Berenguer. Los pobladores de esta época procedían de Zamora, León, Ávila y Salamanca. Durante el reinado de Fernando II (1157-1188) comenzó un período de esplendor. Se reinstauró la antigua diócesis episcopal, se reconstruyó el puente sobre el río Águeda, que había sido destruido por los musulmanes, se levantó la muralla y se ordenó la construcción de la catedral de Santa María en el año 1165. Los siglos XV y XVI se caracterizaron por la prosperidad. Las buenas relaciones comerciales con Portugal, el desarrollo de la Mesta y la buena marcha de la industria pañera fueron decisivos en el impulso económico que experimentó la ciudad. La población creció y muchas familias nobles se asentaron en este territorio. Durante la Guerra de la Independencia, Ciudad Rodrigo fue tomada por los franceses y sufrió el asedio de las tropas españolas. Pero las fuerzas del ejército británico, a cuyo mando se encontraba el duque de Wellington, se unieron al bando hispano y consiguieron reconquistar la ciudad. Como distinción por sus méritos, se otorgó a Wellington el título de duque de Ciudad Rodrigo. Lamentablemente, nada pudo hacerse para recuperar parte del patrimonio artístico expoliado por las tropas napoleónicas. En 1944 el conjunto monumental de Ciudad Rodrigo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico. Hoy esta ciudad tiene un papel fundamental en las relaciones y las comunicaciones hispano-lusas y está realizando grandes esfuerzos por convertirse en un lugar clave para el turismo nacional e internacional. La agricultura de secano y de regadío es el principal recurso económico de Ciudad Rodrigo. En los campos de secano se cultivan cereales, y en los de regadío, hortalizas y frutales. El ganado bravo forma parte del paisaje y de la economía de toda la comarca. Se crían, además, otras especies de vacuno, caprino y porcino, lo cual demuestra la existencia de una cierta industria agropecuaria. Al ser ciudad de paso, por Ciudad Rodrigo cruza la carretera que enlaza Portugal con el resto de países europeos (a través de la E-80, conocida también como N-620), dispone de otras fuentes de ingresos relacionadas con el sector servicios. Ciudad Rodrigo constituye un núcleo que ejemplifica perfectamente el modelo de antiguo asentamiento fortificado o amurallado. Desde el punto de vista arquitectónico se advierten cuatro áreas distintas: las murallas, las puertas, el castillo y el sistema exterior de defensa. Las murallas actuales fueron levantadas sobre restos de las antiguas murallas romanas. Tienen forma elíptica y cubren una extensión total de 2.250 m. Las obras se iniciaron durante el reinado de Fernando II (siglo XII), bajo la dirección de Juan de Cabrera. La altura media de los muros era de unos 8 m, pero en el siglo XVIII, a causa de las batallas que se registraron durante el reinado de Felipe V, se redujeron 1 m. En la actualidad se ha habilitado toda la fortificación como lugar de paseo, con varios miradores que ofrecen vistas de la ciudad y su entorno. La muralla cuenta con seis puertas abiertas. La puerta del Sol; la de Santiago, con restos del puente levadizo y del foso; la de la Colada; la de Amayuelas, construida por el arquitecto García de Ruesca; la del Conde, que era la salida hacia la capital salmantina, y la de San Vicente. El castillo es uno de los lugares emblemáticos de Ciudad Rodrigo. Fue Enrique II de Trastámara quien ordenó su construcción al arquitecto zamorano Lope Arias Genízaro, en el año 1372. Hoy acoge en su interior las instalaciones de un parador de turismo. Del sistema exterior de defensa destaca el complejo entramado de fosos, contrafosos y parapetos. Durante los siglos XVII y XVIII se ejecutaron varios proyectos de fortificación para dotar a la ciudad de una defensa efectiva y segura. Las obras de construcción de la catedral se iniciaron en el siglo XII, pero no concluyeron hasta seis siglos más tarde, de ahí que muestre diferentes estilos artísticos. Tiene acceso por tres puertas distintas: la de las Cadenas, la del Enlosado o Amayuelas y el pórtico del Perdón. El interior es de estilo románico de transición al gótico y consta de tres naves y un crucero. La mayoría de las bóvedas son de crucería, excepto las de algunas capillas laterales, que son de medio cañón apuntado. En la nave central resaltan la belleza de los arcos ciegos y la variada decoración de los capiteles en los arcos longitudinales. Entre las piezas escultóricas destacan la de Fernando II, la de doña Urraca, la del primer obispo de Ciudad Rodrigo y la de san Francisco de Asís. El coro, de estilo gótico-flamígero, fue realizado por Rodrigo Alemán a finales del siglo XV. El claustro fue construido en dos períodos distintos: en el siglo XIV y en el siglo XV. También llama la atención la profusa ornamentación plateresca de la puerta que da salida al patio. Otra serie de iglesias demuestran la riqueza patrimonial de Ciudad Rodrigo. Cabe señalar la capilla de Cerralbo, ordenada construir a finales del siglo XVI por el cardenal Francisco Pacheco, para su propio entierro. Las obras se ejecutaron siguiendo los cánones clásicos y el estilo herreriano. Destaca la cúpula sobre base cuadrada rematada por una balaustrada en el exterior. En el interior hay tres retablos del siglo XVII. Sobresale también la iglesia de San Agustín, de estilo gótico. Se construyó en el siglo XVI, posiblemente por el arquitecto Pedro de Ybarra. Guarda varios sepulcros de interés. Como representación del arte románico-mudéjar se encuentra la iglesia de San Isidoro o de San Pedro. De la construcción del siglo XII sólo quedan el ábside de ladrillo y una portada de piedra; todo lo demás pertenece a una reconstrucción realizada en el siglo XVI. Situada fuera del casco monumental, la iglesia de San Andrés es el edificio románico más antiguo de la ciudad. Aún conserva dos bellas portadas con sus rosetas. En cuanto a los edificios de carácter civil, en las calles de Ciudad Rodrigo se erigen interesantes palacios y casas nobles. El siglo XVI fue el más prolífico en este tipo de edificaciones. De esa época data la Casa de la Cadena, que debe su nombre a una cadena tallada en la fachada plateresca y que significaba la existencia de derecho de asilo en aquel lugar. También del siglo XVI son el palacio de los Miranda; el palacio de Altares, declarado Monumento Histórico-Artístico en 1969; la casa de los Vázquez; la casa del Cañón; la casa de los Gómez de Silva, y la casa del primer marqués de Cerralbo. Otras casas y palacios pertenecientes a distintas épocas son la Casa de la marquesa de Cartago, de finales del siglo XIX, y el palacio Episcopal, que actualmente alberga la residencia del obispo y los archivos catedralicios. Igualmente, destacan el antiguo Cuartel de Artillería; el hospital de la Pasión, fundado en 1490 para asistir a enfermos y pobres o el palacio de Moctezuma, mansión de los descendientes del antiguo emperador de México. La plaza Mayor acoge en su recinto el edificio del ayuntamiento, que fue edificado en el siglo XVI y reconstruido en el XX con añadidos en el lado sur. Lo más destacable son sus galerías de arcos carpaneles, sus torretas laterales y la espadaña que lo remata. Por último cabe señalar que restan aún en Ciudad Rodrigo algunos vestigios de la presencia de los pueblos vetones y romanos. En la plaza del Castillo puede verse un verraco que hoy simboliza el florecimiento de la cultura ganadera de los vetones 500 años a. C., extendida a lo largo de todo el noroeste de la Península Ibérica. A la entrada de la ciudad, por la carretera de Salamanca, se puede observar el monumento de las Tres Columnas, que al parecer significaba el límite de la España dominada por Octavio César Augusto. El primitivo puente romano forma un conjunto panorámico con el río y el castillo y ha sufrido profundas restauraciones a lo largo de los siglos. Ciudad Rodrigo es una encrucijada de caminos que testimonian una gran riqueza cultural, histórica y artística. En ella se aúnan la tradición y el progreso, el pasado y el presente, la fiesta y el recogimiento. Elegida por los primitivos pobladores de la Península Ibérica para asentar aquí sus fortalezas, hoy sigue atrayendo a nuevas gentes para contribuir al crecimiento de su historia particular. El valor de su patrimonio, el arraigo de sus fiestas, en las que el toro tiene gran protagonismo, su privilegiada situación y el paisaje de la dehesa castellana son los factores más destacables del municipio mirobrigense. En 1944 el casco antiguo de Ciudad Rodrigo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.
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